lunes, 7 de julio de 2008

Siete, el número perfecto

Eso decía mi tío Leandro, el 7 es el número perfecto, aunque nunca acabó de explicar del todo los motivos.

Ayer me dio por hacer un kilométrico test que encontré en la red para descubrir mi eneatipo dominante en el eneagrama y como ya sospechaba me salió el 7.

Me reconocí rápidamente por las cosas negativas, pero hoy, siete del siete, voy a centrarme en las positivas, que son las siguientes:

Sanos. Llegan a ser muy sensibles, excitables y entusiastas respecto a cualquier tipo de experiencia. Los tipo Siete sanos son extrovertidos, orientados hacia el mundo real de las cosas y sensaciones; son espontáneos y se regocijan con todo. Cada estímulo produce una respuesta inmediata y todo les parece excitante y vigorizador. Son alegres, vivaces, estimulantes, flexibles y animosos. Se convierten en realizadores versados y en individuos con aptitudes y conocimientos variados que hacen bien muchas cosas distintas. Poseen una gran cantidad de talentos y están dotados con capacidades virtuosas así como destrezas prodigiosas. Son prácticos, productivos, prolíficos, versátiles y abarcan numerosas áreas de interés. En su mejor estado: asimilan a fondo las experiencias y se convierten en individuos reconocidos y agradecidos, cautivados por las maravillas de la vida. Son positivos, optimistas, alegres y se sienten extasiados. Comienzan a tener indicios de una vida más allá de lo físico y experimentan un profundo sentido de las bondades de la vida.

y todo eso está dentro... recuerda (hablo conmigo, que conste)

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